Estilo de Vida · Agosto 2026

EL VERDADERO COSTONO ES EL SEXO.

Por Kary Fernández

Foto 1 de EL VERDADERO COSTO
NO ES EL SEXO.

De la sección “Amiga, date cuenta”, hablemos de una mentira que mujeres siguen pagando carísima: creer que el sexo es un premio y que, después de acostarse, su valor cambia. No cambia. En todo caso, revela el del otro.

El acceso sexual se parece a un commodity: es abundante y sustituible. Lo escaso es el tiempo, la lealtad y encontrar a alguien que no te obligue a interpretar mensajes como jeroglíficos egipcios.

Nos enseñaron a proteger el cuerpo y a regalar horas, estabilidad, reputación y dignidad. Entonces aparece la versión mensa que todas guardamos para una emergencia sentimental: justifica silencios, acepta migajas y redacta cuatro párrafos a las dos de la mañana.

El verdadero costo no fue acostarte con alguien, sino dejar de negociar desde tu dignidad. La pregunta no es cuánto esperaste, sino qué recibes y si esa historia te da paz o te convierte en abogada de lo injustificable.

Y el sexo puede repetirse. Tu tiempo, tu paz y tu dignidad no aceptan devoluciones.

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